El aprendizaje es un proceso activo y constructivo. La persona que adquiere
conocimientos no permanece pasiva ante las informaciones que se le presentan: las
selecciona e integra en función de sus esquemas de pensamiento. Para lograr un aprendizaje
significativo, el estudiante relaciona nuevas informaciones con sus conocimientos
previos. A un más, se requiere de una organización constante de los conocimientos;
mientras más se organicen éstos, la persona tendrá más posibilidades de asociar
la nueva información con su conocimientos almacenados en la memoria y podrá reutilizar
las funcionalmente en diversas circunstancias.
De lo anterior se desprende que el aprendizaje descansa lo mismo en las competencias
cognitivas y meta cognitivas que en los conocimientos de los campos disciplinares.
Cuando el estudiante es guiado a través de un modelo de construcción del conocimiento
y de prácticas derivadas de éste, mejorará su capacidad de aprender y será capaz
de lograr la meta cognición, es decir, podrá reflexionar sobre sus propios procesos
de aprendizaje para lograrla autoevaluación y autocorrección de los mismos. De esta
forma, el estudiante será capaz de planificar la trayectoria de sus procesos de
pensamiento, auto observarlos durante la ejecución de un plan, ajustarlos conscientemente,
así como evaluarlos.
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